Cuento de
Warlpiri
El
gran sueño
Dos
hombres, uno joven y otro adulto, habían estado caminando en silencio durante
algún tiempo. El sol se elevaba lentamente por el este y la brisa acariciaba los árboles, mientras
los pájaros cantaban en sus ramas.
Eran
momentos de gran felicidad para el joven. Le reconfortaba sentir el sol en la
espalda y la brisa en el rostro. Le encantaba estar con aquel cazador
experimentado de su tribu, que le enseñaba a seguir las huellas de los
animales, distinguir entre las diferentes plantas, y, en general, a descubrir
los secretos del bosque.
El
hombre adulto no dejaba de mover las manos, enseñándole las diferentes cosas.
Algunas veces se detenía y se agachaba para examinar la tierra junto a un nido
de abejas, otras para excavar dentro de una cueva de iguanas. Y cada vez que
hacía algo de esto, le indicaba al joven que debía
recordarlo para hacerlo por sí mismo más adelante.
Para
el muchacho se trataba de una aventura fascinante.
Mientras
caminaban, el joven pensó en voz alta:
-Es
como si estuviera viviendo un sueño.
-¿Un
sueño? –le preguntó el adulto-.Sí, podríamos decir que sí. Todo lo que
aprendemos aquí viene del tiempo que llamamos el Gran Sueño.
Tras
pronunciar estas palabras, el adulto se sentó debajo de un gran alcornoque.
Reflexionó durante algunos minutos, y de pronto empezó a hablar:
-El
Gran Sueño –dijo. Dio un gran suspiro, y luego continuó-: Hace mucho de
aquello, quizá más de cincuenta mil años. Pertenece al tiempo en que fue creado
el mundo. Verás, mucho antes de aquello, la Tierra era plana y estaba muerta.
No había montañas, ni luz, ni vida. No había nada. Todo estaba oscuro,
silencioso e inmóvil. No había viento, nada se movía.
“Pero,
de repente, el mundo se abrió con gran estrépito y de sus entrañas salieron
unos seres gigantescos que se pusieron a deambular por todas partes. Mientras
viajaban, esas gentes del Gran Sueño hacían lo mismo que los hombres de ahora:
acampaban en chozas, cavaban en busca de agua, cazaban y adoraban a sus dioses.
El
hombre interrumpió su relato por unos segundos y los ojos deslumbrados de su
joven compañero le incitaron a reanudarlo:
-Mientras
se movían por la Tierra, aquellos seres crearon todas las criaturas que hoy la
pueblan. También crearon las montañas, los ríos y los mares. Ellos hicieron
todas las cosas.
“También
hicieron las normas: las normas de conducta y de
supervivencia. Como era durante el Gran Sueño, así es hoy.
“Pero,
misteriosamente, un día, el Gran Sueño acabó. No conozco el motivo, pero
ocurrió así. Los creadores habían terminado su trabajo y decidieron construir
sus casas en el cielo.
“En
la Tierra, todos los lugares donde ellos estuvieron son recordados por la
presencia de alguna montaña, valle o río que fueron marcados por su paso.
“Hay
muchas historias sobre estas cosas, muchacho, quizá luego te cuente alguna
otra.
Y el
adulto siguió caminando, mientras el joven lo seguía.
Miss si me gustó pero ya la habíamos leído.
ResponderEliminarSaludos! Saúl
megusto mucho
ResponderEliminarMiss me gusto mucho y es cierto saul ya la habiamos leido
ResponderEliminarEstubo padre
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