La semana del cochinito
Lunes
El cochinito tenía flojera.
Simplemente, no quería levantarse. Se quedó en la cama hasta el mediodía y tuvo dos bonitos sueños.
A las doce se despertó y se tomó dos platos de cereal. Luego, cogió una manta y salió al jardín. En el jardín tenía una hamaca. Estuvo durmiendo en ella toda la tarde.
Por la noche, el cochinito entró en casa y siguió durmiendo en su cama.
El cochinito tenía flojera.
Simplemente, no quería levantarse. Se quedó en la cama hasta el mediodía y tuvo dos bonitos sueños.
A las doce se despertó y se tomó dos platos de cereal. Luego, cogió una manta y salió al jardín. En el jardín tenía una hamaca. Estuvo durmiendo en ella toda la tarde.
Por la noche, el cochinito entró en casa y siguió durmiendo en su cama.
Martes
El cochinito tenía hambre.
No le quedaba nada para comer. Los cereales se le habían acabado, el refrigerador estaba vacío. No tenía ni una papa, ni queso, ni leche, ni pan, ni mantequilla. ¡Se lo había comido todo!
Tampoco tenía dinero para ir a comprar.
Entonces, el cochinito se fue al bosque a buscar hongos. ¡Pero los hongos se habían escondido!
Pero no pasó hambre, pues lo invitaron al banquete de boda de unos ratones. ¡Qué suerte!
Miércoles
El cochinito tenía miedo.
Había pasado lo siguiente: Isidro, el gato, lo invitó a pescar. Fueron hasta el arroyo y se sentaron en el puente de madera.
¡De pronto, llegó una tormenta cargada de rayos, truenos y lluvia!
El cochinito y el gato se fueron a casa corriendo.
Atemorizados, miraron por la ventana hasta que la tormenta se alejó.
Jueves
El cochinito estaba cariñoso.
Hacía un día precioso. El cochinito daba saltos de alegría. Estaba tan contento que quería hacer feliz a alguien.
¡La alegría compartida es doble alegría!
Preparó un enorme ramo de flores y fue a ver al perro Snuf.
–¡Hola, Snuf! ¿Estás en casa? ¡Toma, unas flores para ti!
–gracias, pero me gustan más los huesos.
Viernes
El cochinito se sentía aventurero.
Quería vivir una aventura. ¡Escalar una montaña estaría bien! ¡O lanzarse en paracaídas!
Por desgracia, no había montañas cerca, y el cochinito no tenía un paracaídas.
Entonces, se subió al tejado de su casa... y ¡se tiró sobre el montón de estiércol!
Sábado
El cochinito quería ayudar.
Al principio, no sabía qué hacer en un día tan aburrido. Así que salió a pasear por el campo. Entonces vio un hámster y dos ratones, que llevaban unos sacos de grano.
El cerdito ayudó al hámster y a los ratones a llevar los sacos.
Luego, vio la bodega del hámster. Por desgracia, no cabía por la puerta.
Domingo
El cochinito estaba cansado.
El perro Snuf fue a buscarlo para ir a navegar. ¡Tenía un barco de vela nuevo!
Estuvieron todo el día navegando por el lago. Hacía un sol espléndido.
¡Con tanto sol, el cochinito se quemó la piel!
Por la tarde, estaba tan cansado que Snuf tuvo que llevarlo a casa en su carrito.
¡Ah, qué bien se duerme después de un día tan ajetreado! ¡Buenas noches, cochinito!
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Erwin Moser, "La semana del cochinito" en ¿Qué talle va al cerdo? México, SEP-SM, 2002.
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